del Perfil digital al
Carácter digital 
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12 Transformaciones esenciales de liderazgo
para pasar de
la reactividad a la Creatividad

Lo que nos sabe bien, no siempre sienta bien.
Y lo que nos sienta bien, no siempre sabe bien.

Tomar elecciones libres y conscientes es quizá lo más disruptivo que podemos hacer.

Frente a los retos de la 4ª Revolución Industrial es tiempo de elección y de acción. Es tiempo de iniciativa individual para aprender e incorporar el conocimiento que nos hace libres y que además representa la única fuente de estabilidad laboral que podemos esperar.

Sin embargo, para conseguirlo nos enfrentamos a la paradoja de tener que actuar en contra de nuestra disposición natural y transformar los impulsos inconscientes en elecciones conscientes.

Es decir, forjar nuestro Carácter digital.

¿Cuáles son pues las transformaciones esenciales que nos hacen libres y permiten una actuación consciente y creativa?

de víctima a protagonista

Existen muchos sucesos que se escapan de nuestro control, y cuanto antes lo asumamos, mejor. Pero las cosas solo nos afectarán en la medida que lo permitamos y según el significado que le atribuyamos. Aunque no tenemos el control sobre ciertas circunstancias, podemos elegir cómo reaccionar.

La persona emocionalmente madura debe aceptar por completo el hecho de que vivimos en un mundo de probabilidades y de azar, donde no hay, ni probablemente jamás habrá, certezas absolutas, y debe darse cuenta de que no es para nada horrible.

Querer ser protagonista en lugar de víctima es una elección consciente. El protagonista se centra en aquello sobre lo que tiene control e influencia y es propietario de sus elecciones, en cambio la víctima se ampara en factores externos «sobrevenidos» y se caracteriza por un lenguaje impersonal: “la reunión se ha alargado; el juguete se ha roto”… El precio de la inocencia es la impotencia; el precio del poder, la responsabilidad.

«Dios dame la serenidad de aceptar las cosas que no puedo cambiar; valor para cambiar los cosas que puedo; y sabiduría para conocer la diferencia» – Reinhold Niebuhr

juzgamos a los demás por sus acciones y a nosotros mismos por nuestras intenciones

Necesitamos asumir que todos somos limitados en ciertos aspectos y que no siempre medimos las consecuencias de nuestras acciones sino que reaccionamos impulsivamente. A veces cometemos errores sin darnos cuenta, pero no se trata de una “maldad consciente”.

Colocar a las personas la etiqueta de malvados e infames, en vez de mostrar una actitud más tolerante y racional, no servirá más que para agravar el conflicto. La culpa no convierte a nadie en mejor persona, lo único que hace es añadir una dosis de angustia y ansiedad.

Tratar de comprender en lugar de juzgar es una elección consciente. Indagar quién es el otro, de “dónde viene”, qué le motiva, qué necesidades o deseos trata de satisfacer, es ponerse en sus zapatos para averiguar en qué tiene razón en lugar de encontrar en qué está equivocado.

Juzgamos desde nuestras posturas, pero comprendemos desde los intereses y necesidades.

Aprender es darse cuenta de que algo es posible; requiere de la humildad, de la curiosidad y de la capacidad de asombro del principiante.

No existe ni la seguridad total ni la perfección absoluta en el mundo. La búsqueda de certezas absolutas a menudo solo genera ansiedad y expectativas falsas que nos sumen en un bucle en el que, cuanto más intentamos aferrar el control, más se nos escapa.

A la vez, la búsqueda incesante de la perfección nos hace caer en el perfeccionismo patológico, un estado en el que gastamos inútilmente una cantidad enorme de energía sin llegar a estar nunca satisfechos.

El conocimiento es importante y una buena base, pero también será siempre información del pasado; hace falta una actitud de principiante para ser creativos, innovativos y poder adaptarse, y es una elección consciente.

Para innovar se necesita una Cultura proactiva en lugar de defensiva. Errar “rápido y bien” es la mejor forma de aprender y romper con la cultura que penaliza el error. El error no es más que un resultado diferente al esperado; grandes descubrimientos fueron fruto de un error (ej. penicilina, post-it…).

«Sé más de lo que piensas y piensa más de lo que sabes. El conocimiento no equivale a sabiduría, la sabiduría consiste en hacerlo.» – Peaceful Warrior

Funcionamos sobre la base de dolor/placer

Aunque a veces resulta más fácil postergar los problemas, esto suele traer consecuencias negativas. A menudo el peso de las tareas aplazadas es mayor que la energía que demandan para su consecución.

Debemos recordar que la confianza en uno mismo y en nuestra resiliencia se fortalecen cuando afrontamos las situaciones difíciles, no cuando las evitamos o intentamos ignorarlas. Evitarlas solo suele servir para aumentar el grado de inseguridad y desconfianza en nosotros mismos.

La evitación está fundada en experiencias del pasado que nos mantienen en la inmadurez emocional. Afrontar no es no tener miedo y menos aún tener certeza, pero sí la consciencia de que es la única posibilidad para avanzar y crecer. Afrontar una situación que me afecta – aunque no la haya causado – y no evitarla, es una elección consciente para la que necesita coraje y determinación.

«Cualquiera puede esconderse. Enfrentar los problemas y buscar la solución es lo que te hace fuerte.» – Sarah Dessen

Sin rozamiento no hay movimiento

Queremos caer bien, no tener conflictos y emprendemos el camino de menor resistencia. Pero buscar constantemente la aprobación social exige un esfuerzo enorme y una cantidad de energía inconmesurable que no vale la pena gastar. Buscar la aprobación ajena también genera una actitud servil, de manera que terminaremos poniendo en un segundo plano nuestras necesidades, quedando a merced de las opiniones de los demás. Por si fuera poco, la incertidumbre de no saber si conseguiremos esa aprobación generará inseguridad y una preocupación constante, lo cual terminará haciéndonos muy infelices.

Para poder avanzar, crecer y asumir la responsabilidad es imprescindible afrontar conversaciones o situaciones difíciles; si no, un pequeño fallo, problema, media mentira o verdad, pueden ocasionar una catástrofe y, por añadidura, dañar gravemente la relación. Afrontar conversaciones y situaciones difíciles con honestidad, responsabilidad y respeto es una elección consciente.

«No conozco un camino seguro para el triunfo, pero sí un camino para el fracaso seguro: el querer complacer a todo el mundo.” – Platón

Nadie quiere tener relación con quién no pueda confiar

Somos confiables por la coherencia entre nuestros comportamientos y palabras. Hacer una promesa (mañana te llamo, yo me encargo, lo tengo todo controlado…) supone empeñar nuestra palabra. Honrar la palabra y cumplir con los compromisos es actuar con integridad, sin ella, una persona o empresa no es confiable y no tendrá la resonancia y credibilidad para tener éxito. Cumplir con tus compromisos y tu palabra dada es una elección consciente de vivir con integridad.

«El compromiso es un acto, no una palabra.» – Jean-Paul Sartre

El vínculo entre el control y el aprecio es la confianza, en uno mismo y en los demás.

Un buen padre/madre integra los principios de control y autonomía supeditándolos a un principio mayor: el amor. De igual forma, según el grado de madurez de la persona o del equipo, es importante apreciar el potencial y la evolución más allá del resultado si queremos que la persona se desarrolle, tome la iniciativa y genere confianza.

Apreciar el potencial de alguien y respetarlo, es una elección consciente de confianza mutua.

«No tiene sentido contratar a personas inteligentes y después decirles lo que tienen que hacer. Nosotros contratamos a personas inteligentes para que nos digan qué tenemos que hacer.» – Steve Jobs

extractivo o generativo

De una actitud de consumidor pasivo a una de creador activo es añadir valor. Para ello hay que cultivar el coraje, la habilidad de comunicar y de colaborar. Desgraciadamente, las estructuras de la mayoría de las compañías están construidas para extraer valor en vez de generarlo o añadirlo, aunque parezca y digan lo contrario.
Se puede ser una persona/empresa extractiva o una persona/generativa; la diferencia estriba en qué puedo sacar yo, o bien, qué puedo aportar yo. En ambos casos se saca algo, pero el impacto y su sostenibilidad son muy diferentes. Aportar valor, crear algo juntos y disfrutar compartiéndolo es una elección consciente.

«La mejor manera de hacerse recordar es mostrando un corazón generoso» – George Sand

ganar o perder a nivel personal se convierte en ganar y perder colectivamente, y viceversa.

El mero cumplimiento de las normas o de lo que se espera de uno es una cosa, pero el compromiso va más allá de lo circunstancial o contextual; integra los valores organizacionales con los personales y tiene, por tanto, una noción profundamente identitaria.

Si las personas encuentran las condiciones para poder satisfacer su innato deseo de comprometerse, el compromiso se convierte en una elección consciente que llena de energía, iniciativa, pasión e entusiasmo.

«Sin compromiso, no puede haber profundidad en nada, ya se trate de una relación, un negocio o un hobby.» – Neil Strauss

no hay disciplina sin propósito

La importancia (significancia) del objetivo produce pasión que se siente en todo el cuerpo; sin ese «imán», sin perseverancia y paciencia no es posible desarrollar la disciplina, cualidad indispensable para la creación e innovación.

Tener una visión de beneficio a largo plazo y no caer en la tentación de la satisfacción inmediata es una elección consciente que cree en las propias posibilidades, es una inversión de futuro que se vive y aplica en el presente.

«Una vez que tienes compromiso, es necesario la disciplina y el trabajo duro para llegar hasta allí» – Haile Gebrselassie

Inspirar a otros y crear las condiciones adecuadas

Mandar tiende a usar el mecanismo de castigo y recompensa, de palo y zanahoria. Sin embargo, inspirar es crear la condiciones para que la persona quiera hacer voluntariamente lo que necesita hacer. La capacidad de inspirar renueva una y otra vez el optimismo, el entusiasmo y revitaliza profundamente a las personas; cualidades necesarias para afrontar la incertidumbre y el cambio continuo. Servir a los demás con sabiduría y crear un espacio de autonomía para que puedan actuar con libertad, es una elección consciente.

«La premisa de la función del liderazgo es producir más líderes, no más seguidores.» – Ralph Nader

esta es una forma de éxito más allá del éxito, un éxito que no depende de los resultados.

Si nuestra aspiración como personas u organización es tener una vida larga, saludable y feliz, debemos tomar elecciones conscientes, tanto en la vida personal como en los negocios. En un mundo interdependiente ganar al competidor no es ya un objetivo sostenible. La única manera de asegurar el bienestar y la supervivencia del planeta es que todos ganen, aunque todos tengan que ceder en algo.

Quizá, sea la consciencia de nuestra propia mortalidad la que conduce a las personas a buscar sentido en su existencia. No encontrarla es, en última instancia, lo que produce el temor a la muerte. Nuestro legado y recuerdo empiezan hoy, centrándonos en lo esencial. Las cosas que más solemos apreciar, no se pueden comprar con dinero, pero tienen un enorme valor porque llenan nuestra vida de sentido. Y para que algo tenga sentido para uno, uno no tiene que vencer a nadie.

No siempre se puede ganar, no tenemos control sobre los resultados, pero sí podemos actuar con integridad, nobleza y siguiendo nuestros principios para que las cosas tengan sentido y significando.

La “autoridad moral” emana de liderar con el ejemplo, y es una elección consciente.

«Sé el cambio que quieres ver en el mundo» – Gandhi

Como hemos visto, lo que nos hace bien, efectivamente, no siempre sabe bien.

La gente cambia cuando quiere; nadie más puede producir el cambio que uno mismo. Tenemos un poder enorme para construir nuestros pensamientos y sentimientos, aunque generalmente no lo ejercitamos porque estamos acostumbrados a reaccionar en vez de actuar.

La vida es difícil, y a veces nos da sorpresas que pueden generar emociones intensas, pero tenemos la posibilidad de detenernos, pensar y elegir cómo actuar ante esas circunstancias.

Podemos forjar nuestro carácter y elegir modelos mentales constructivos y generativos que mejoren nuestro estado de ánimo y que, a la larga, nos hagan crecer y ser más felices. La felicidad no es algo que simplemente ocurre, es una decisión personal.

Seguir el camino de las elecciones libres y conscientes tendrá efectos muy tangibles como por ejemplo:

  • los errores se corrigen y ya no se encubren
  • se reconocen los resultados adversos o inesperados y se transforman en aprendizaje
  • discusiones más breves y concretas para resolver los problemas
  • la mejora constante de los procesos
  • o la asunción de la responsabilidad que reemplaza a la culpa

Esta peregrinación del Perfil Digital hacia el Carácter Digital puede resumirse en cuatro sencillas palabras:

  • propósito
    • el propósito nos da sentido y dirección
  • principios
    • los principios, estructura moral y orientación
  • personas
    • las personas, comunidad, afecto y el intercambio de ideas, de experiencias, de bienes y servicios
  • autonomía
    • la autonomía, un espacio de libertad para averiguar quiénes somos y quiénes podemos ser
“Shit happens all the time” y es por ello que necesitamos una auténtica revolución del sentido que encuentra su libertad en lo bueno, lo verdadero y lo bello.
Una cultura de personas maduras, creativas, innovativas, resilientes y comprometidas. Pongamonos manos a la obra…

La presente obra, propiedad de élanfactorⓡ, está registrada con número 1907111412977 bajo licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC BY 4.0)

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